“Y delante del trono había como un mar de vidrio”
Apocalisis 4.6
Si estás persiguiendo espejos,
debes, Narciso, evitar,
imprecaciones de un mar
cornalino y muerto; viejos
y aniquilados reflejos,
devolverán los semblantes
salvajes del tiempo; antes
perece, cual vil delirio
perece, de frente al lirio
¡no!, Narciso, no quebrantes,
que llevo mi rostro hundiéndo-
se en mundo, estiércol, en tiznes,
yo soy el que duerme cisnes
sobre aquel espejo horrendo;
mira como vas muriendo,
ave de la transparencia,
salvad la luminiscencia
para las diáfanas pompas;
cristal mío no te rompas,
olas inertes, paciencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario