“Ayer mataron a un lobo...” Silvio Rodríguez
I
Ayer emboscaron a un cordero,
le tiraron piedras hasta tumbarlo en la tierra,
le pegaron cruelmente con palos y patadas,
le quebraron las costillas,
le enterraron estacas en la espalda;
el animal gimió suavemente su dolor,
agonizó suavemente mientras las estacas lo atravezaban
y la piel del vientre se le abría;
agonizó suavemente,
desparramado en sangre,
y así, silenciosamente murió.
II
Bienvenido, infelice Tracio,
al parque mugroso de la noche;
aquí vienen a recostarse los ebrios, los desamparados,
y las aves que perdieron el equilibrio
cuando trataron de posarse en el tendido eléctrico.
bienvenido, a la calle con un hueco más triste
que las llagas del alma; imaginabas acaso
que la selva oscura pudiera estar tan cerca
de tu frondoso jardín?
Bienvenido, brother, respira un poco el aliento rancio,
presiente en tus huesos la miserable humedad de una celda.
III
Bienvenido, tristísimo animal,
al mundo del oprobio y las traiciones;
padécelas como un hierro ardiente en las espaldas,
túmbate sobre el lodo, perdido animal,
arroja tus vómitos y tus lágrimas de sangre;
aquí se muere poco y se sufre demasiado;
bienvenido al tiempo en que la soledad
se vuelve maldición y cruz;
miserable animal, te tocó caer,
arrástrate ahora entre los fantasmas;
nadie ha sido predestinado a tu salvación,
allá afuera se ama poco y se traiciona demasiado;
bienvenido al dolor, miserable animal.
Mayo 2012
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