Luz y cruz, mi bienamada no cesa
de resurgir, reaparecer donde
el dolor es ave que no responde,
y la vida lágrima que nos besa.
Luz y cruz, perpetua agonía bajo
los olivos, ¿era tu enfermedad
para la gloria, acaso la piedad?
Cuán lejos está Betania ¿Qué atajo
de trigos y sudarios me revela
tu caída? ¿Qué oráculo redime
tu pecho quebrantado en duermevela?
Luz y cruz, mi sufrida heroína de huesos
corroídos, ¿qué cruel noche te oprime
a morir tantas vidas y decesos?
No hay comentarios:
Publicar un comentario