Parece de caoba su fiereza,
en cambio es de purísima angelim
del Amazonas, posas para mí, ilesa
del león, no del deseo sinfín.
Parece de esmeralda tu mirada,
yo quiero conquistar la luz que parte
de tus ojos, posas para mí alada,
y tiemblo yo entre el amar y el desearte.
Posas para mí, selvática y bella,
el león me cruje, tu risa destella;
la esmeralda de tus ojos me tenta.
Y quisiera darte de mí, el amor
y la selva; las espinas, mi flor,
la barca que soy en un mar de tormenta.
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