A Jacinto Milanés
Alguna vez crucé honda-
mente esta ciudad, algún
puente, alguna plaza aún
soportaría mi ronda;
tal vez algún prado esconda
mi dolor o una mujer…
alguien me vio enloquecer
calle tras calle; alguna hebra
esta ciudad aún me quiebra,
cierta luz ha de roer-
me siempre mi carcomida
sombra de cipreses o una
mujer que anduve yo alguna
vez tan hondamente. Nida
algún ave la sufrida
catedral, oigo su canto
de vitrales y de espanto:
“nada puede ser peor,
nada puede ser peor…”
alguna vez tiré tanto
mi cordel que la ciudad
o una mujer encrespada
aún me quiebra, o adentrada
cierta luz en soledad
de mis cipreses… mi edad
es un pájaro que canta
en un vitral y adelanta
a destiempo algunas horas…
o una mujer que en auroras
de ciudad lejos me canta.
1998.
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