Madre Teresa de purísimo corazón

                   (A mi maternal Teresa Alvarez desde un intencional curso vallejiano)
        

  I 

Madre, si el reino de tu pecho fuera
de cielo y sangre, inmensa caridad
bajara a los establos; si cayera
tu bendita luz sobre la ciudad;


Si el pulso de tus manos fuera el pulso
del mundo, en las alamedas pasaran
amantes nuevos; amarte es un impulso
sagrado como bosques que me amparan.
 

Así forjo tu nombre como si fueras
la patrona de las aguas, tú vendrías
del mar, yo moriría en tus praderas.
 

Madre, si buscara la Copa Grial
la hallara en tu pecho, siento marías
que te laten desde un Jesús mortal.
 

II  

Tus hijos nos desgranamos en tierra
y mares como semillas, tallamos
el porvenir a pesar de la guerra
y la cruz de los Domingos de Ramos.
 

Madre, todos los gobiernos debieran
aprender de tu manera de amar;
y todas las iglesias, si pudieran
medir el precio sutil de tu altar.

 

Sé que no eres la Mariana de Cuba,
pero nos empinaste, y ahora somos
cielo, manigua y aves, planta de uva,
 

que busca el sol; ah, madre de purísimo
pecho, vive y presiente mis desplomos
como un tenue Jesús, leve y tristísimo.




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