“A una cubana que se arrimó al majestuoso lago”
Yo imagino tu rostro fulminado
de luz, un día que dejó marcado
mi memoria, sobre un fondo de verde
de selva en que tu mirada se pierde.
Yo imagino tu rostro en las praderas
del quetzal descifrando las quimeras
de los mayas frente al eterno lago;
vuela sobre ti un ave, el tiempo vago.
Miras las serenas aguas, aquello
fue el cráter de un volcán bajo tormentas,
ahora ante tus ojos un destello,
un lago manso, que se vuelve más
sensual en tus orillas; e incrementas
el verde selva donde siempre estás.
2011
Yo imagino tu rostro fulminado
de luz, un día que dejó marcado
mi memoria, sobre un fondo de verde
de selva en que tu mirada se pierde.
Yo imagino tu rostro en las praderas
del quetzal descifrando las quimeras
de los mayas frente al eterno lago;
vuela sobre ti un ave, el tiempo vago.
Miras las serenas aguas, aquello
fue el cráter de un volcán bajo tormentas,
ahora ante tus ojos un destello,
un lago manso, que se vuelve más
sensual en tus orillas; e incrementas
el verde selva donde siempre estás.
2011
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