Llovía en ópalos sobre
las gárgolas bronceadas,
y en las puertas nacaradas
de la tarde; otoño, pobre
aura en el cristal y el cobre,
deshojas viejo sillón
de mimbre, el azul crespón
se torna escarlata; llueve
en ópalos, amor, leve
agonía, incrustación
violácea de corolas
y retamas, amarillos
violentando como grillos
el medio-punto que a solas
duerme un cenicero y colas
de pargos; te vi morir,
en azul mantel y asir-
te al cubismo de las piñas;
llueve aún, y entre las viñas
de ópalos te vi morir.
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