“…ah, las mujeres; ah, la poesía…”
De dos vicios me sustento yo, dos
vicios como alas que me elevan, uno
es ansia que interroga al cielo, y voz
que responde en acertijo oportuno.
El otro es rostro que mira a la tierra,
mano que viaja al fondo de la noche,
uno es verso, el otro llama a la guerra;
uno es verso, el otro fulgor de noche.
Uno es el ave impalpable que añora
el alma, la imagen del viento, un sueño;
el otro: cuerpos que el ansia devora.
Uno es labio que furtiva los míos,
yY el otro es el beso puro y pequeño
sin huellas de labios, ni de amoríos.
vicios como alas que me elevan, uno
es ansia que interroga al cielo, y voz
que responde en acertijo oportuno.
El otro es rostro que mira a la tierra,
mano que viaja al fondo de la noche,
uno es verso, el otro llama a la guerra;
uno es verso, el otro fulgor de noche.
Uno es el ave impalpable que añora
el alma, la imagen del viento, un sueño;
el otro: cuerpos que el ansia devora.
Uno es labio que furtiva los míos,
yY el otro es el beso puro y pequeño
sin huellas de labios, ni de amoríos.
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